23 de junio de 2015

Esa Infancia (IV)

Venimos de: Esa infancia (I)Esa infancia (II) y Esa infancia (III)


Baño:


El dolor en la zona genital es insoportable. El niño a duras penas alcanza a llegar al inodoro para devolver la cena. Las arcadas no paran y las imágenes de lo que acaba de suceder reaparecen cada vez que cierra los ojos.


Afuera no se oye nada ni a nadie. Por unos instantes parece como si el tiempo se hubiera detenido para todo el mundo, menos para él. En este estado casi de trance, el niño se limpia la barbilla y trata de accionar la descarga del inodoro. Son gestos automáticos. No encuentra explicación para lo que acaba de ver. 

La puerta se abre y aparece T.J., pero sólo por un momento. Alguien la aparta rápidamente del baño. Es F.G., que la toma por detrás, de los pelos, y la avienta al interior del dormitorio matrimonial. Se escucha el grito de dolor de ella y cómo se desploma contra el suelo. Él se asoma al interior del baño para comprobar que el niño se encuentra bien. Intercambian las miradas y  sin mediar palabra, se va.

Él (cerrando la puerta del baño):- ¡Yo te voy a mostrar! ¡Te voy a enseñar a respetarme, hija de puta! Escondete todo lo que quieras! (se oye que cierra la puerta del dormitorio grande y algo que cae. Es una caja que se encuentra siempre escondida tras esa puerta. La caja contiene una escopeta)


Ella (se la escucha aterrada): ¡No, F.! ¡Pará! ¡Perdoname! ¡Ya entendí!


La puerta del baño es color marrón. El picaporte no siempre responde. Está flojo. Cuando F.G. la cerró quedó trabada en el marco. El niño no consigue poder abrirla.  No al menos en los primeros intentos. Quiere salvarla. Los gritos continúan en la pieza de ellos, como tambien los ruidos de cosas que caen.

Él: -Parece que no entendes. No entendiste nada! Si quiero te meto un tiro y listo! Nadie te va a buscar! Nadie va a preguntar por vos!

Ella: -F., espera! Tranquilicémonos! Charlemos. El nene está en el baño!

Él: -A el tampoco lo van a buscar! No lo van a encontrar nunca! Entendes? Nunca!

El niño sigue intentando salir. Dos, tres, cuatro intentos. Lo logra. La puerta se abre. Mira hacia la pieza. La cama se encuentra parada sobre uno de sus largueros, contra la pared. El colchón y la ropa de cama se encuentran dispersos por la habitación. 

Ella está en el suelo, con la ropa rasgada y manchada con sangre. Tiene ambos brazos alzados al aire. Llora agitada y mira al niño por el rabillo del ojo. Indefensa e impotente.

El está parado. Vocifera palabras que no terminan de salir de su boca. Le grita y mientras lo hace, escupe. Está agitado. En sus manos tiene la escopeta y le apunta al pecho de T.J.


                                                                                                                                                           Continúa...









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