10 de septiembre de 2012

Update II

Con claras intenciones de retomar la escritura es que me aventuro nuevamente a un post. Hace semanas que lo que escribo no me termina de convencer y dejo todo guardado como borrador. Han pasado varias fechas importantes y efemérides que eran dignas de resaltar, pero parece que el balero se me quedó medio seco, o será que llego a mi casa muy cansado y no tengo ganas de escribir nada. Otra posibilidad es que, al cambiar mis hábitos alimenticios -una muy correcta manera de decir que estoy haciendo dieta- y con tanto vegetal incorporado a mis comidas, el exceso de clorofila me tenga raro, no sé. Lo cierto es que uno se debe a su público, por pequeño que sea. Además, es vital pasar la imposible barrera de las 4.000 visitas y este post pretende ser una humilde excusa para lograr mi cometido.

El último post tiene una antigüedad de casi un mes. Dejé pasar el séptimo aniversario de la muerte de mi abuela Argentina, que fue el 04 de Septiembre. Había escrito algo muy triste sobre lo mucho que me arrepiento por no haber podido disfrutarla lo suficiente. No escribí nada sobre el desprecio que recibió la princesa por parte de los que asistieron al velorio y tampoco sobre el muy mal chiste que hizo, en Chacarita, al recibir la urna con las cenizas -aun tibias- de Argentina. Pero me reservo el derecho de, en algún momento, escribir sobre cómo raptó la urna y la vació quién sabe en qué lugar, con la complicidad de cierta tía que tenemos.

Lo que sí hice fue un análisis muy profundo de los sucesos previos y posteriores a la muerte de mi abuela. Llegué a la conclusión de que ese día fue un punto de inflexión para Maricel. Como digno hermano, tengo el mismo derecho que ella a razonar de manera poco comprensible y a escribir mi porcentaje de verdad en esta historia. Después de todo, mi blog reza "recuerdos elaborados según la oportunidad, el mérito y la conveniencia".

Creo que la princesa fue bastante considerada con nuestra abuela al esperar hasta su muerte para dejar claramente en evidencia su postura hacia mí. En el fondo, creo que fue lo mejor; le evitó un profundo dolor a una mujer de muchos años, que ya llevaba varios disgustos en su haber. Quince días más tarde vino la muy afamada frase:

- Tenés que reconocerme que vos y yo no poseemos la misma calidad de hijos de nuestros padres. Por ejemplo: ¿Dónde estabas vos cuando, en el '89, se estaba muriendo el abuelo José? - a fin, solamente, de justificar su caprichosa y arbitraria manera de dividir o de puntuar la "calidad de hijo".

Meses después vendrían una serie de sucesos dignos de una película de humor negro, que no me detendré a enumerar hoy simplemente por una cuestión de tiempo y ganas - pero no va a faltar oportunidad -. Hay que mantener atrapado al lector y un buen recurso parece ser hacerse el misterioso y apelar a esa cuota de inaguantable curiosidad que todos tenemos.

¿Qué más dejé en el tintero? ¡Ah!

Conocí al nuevo nieto, Pablo. Un tipo que aparenta una claridad mental extraordinaria y que se bancó todo el proceso de duda con respecto a su identidad sin siquiera compartirlo con un amigo. Perdonen la licencia, pero no es lo mismo señalar "el coraje" de una persona, que decir que tiene "unas pelotas terribles". Yo no hubiera podido aguantar todo ese proceso solo. Por eso tuve como compinche a Martín casi desde el principio.

También estuve en un juicio y pude escuchar el testimonio de otra hija de desaparecidos, que querella a sus apropiadores. Catalina (como mi nena) tuvo la valentía de contar su vida ante un tribunal e increíblemente, por más que las historias son tan distintas, tenemos muchas aristas en común. Su esposo la definió como "una leona"; creo que no se equivocó. La culpa es el condimento esencial en casi todos nuestros relatos, ¡y cómo afecta a la hora de tomar decisiones...!

De repente me encuentro hoy... ¿cómo se dice? ¡Ah! ¿Militonteando? Naaaah, a mí no me sale escribir así. Decía: de repente me encuentro hoy sintiéndome parte de un grupo de personas con historias similares y con sufrimientos vividos casi idénticos, en donde doy y recibo comprensión y aliento. Ojalá me hubiera dado cuenta antes de que ése era un lugar de pertenencia para mí y que no era exclusivo de mi hermana. Igualmente, no estuve solo todos estos años; tengo la fortuna de estar rodeado de muchas personas que me sostienen ante cualquier situación y que están cerca, a pesar de las distancias.

En definitiva: ando bien. Disfrutando a la familia -que ahora es más grande que antes, con la inclusión de nuevos tíos y primos- trabajando, estudiando y participando más en Abuelas. Se viene Octubre, un mes con una fecha fulera. Seguramente habrá más para leer que ahora, tenga paciencia.

Es todo desde acá.

Pd. ¡Tía Edith, ya tengo cámara! ¡A ver cuándo charlamos por Skype!

10 comentarios:

  1. Creo que estos muchachos de Blogspot , tendrían que buscar la forma, para que los que leemos cosas tan interesantes como las tuyas aqui, podamos poner "ME GUSTA" .

    Ana Laura

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  2. No es Suficiente con la búsqueda de tus padres, que también ahora debes buscar los restos de tu abuela Argentina? Que irónica que es tu hermana!!!

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    1. Será así el sentido del humor de Maricel?

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  3. "tenes que reconocerme que vos y yo no poseemos la misma calidad de hijos de nuestros padres, por ejemplo, donde estabas vos cuando en el '89 se estaba muriendo el abuelo José?" Que gran pregunta, me imagino que respondiste lo que corresponde, viviendo la realidad de otra persona y sin saber cual era la verdad. Ahora, cuando tengas otro hijo recriminarle que estaba haciendo cuando cumplían años sus hermanitos.

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    1. Y no puedo recriminarle a mi hermana donde estaba ella cuando en el 89 me corté la planta del pie por jugar descalzo a la pelota en la vereda?

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  4. Hola Guiyoteee!
    Lindo leerte de nuevo!
    Ahora bien, me pregunto... por qué tantas explicaciones? Creo que es "esha" quien debería darlas.
    Vos mejor andá tu camino que los melones se acomodan solos, como se dice... Que de seguro más de uno le termina cayendo en la cabeza!!!
    Tuviste tu lugar para Argentina. "esha" tiene un mamboooooo seriooooo de diván en el que a vos, me parece, sólo te haría mierda enroscarte!
    Si tu identidad, elegida, buscada, construida desde la verdad, va a pasar por reivindicarte frente a una rayada que se cree aristócrata de la militancia, vas a terminar tan resentido como ella, querido amigo.
    Perdón por el sincericidio, sabés que no sé de sutilezas. Menos cuando hay cuestiones repugnantes de por medio, como las actitudes de la pobre muchachita ésta.
    POrque, en definitiva, quién es ella?
    Es "la princesa montonera"? (Porque creía que estaban abolidos los títulos nobiliarios desde 1813. Máxime cuando para maltratar hermanos desaparecidos se trata...)
    Es una "militonta"? (lo parece bastante. Una "militurra", te diría)
    Es un reflejo de lo que ella imaginó (al igual que vos) lo que sus padres fueron?
    Es lo que ella imagina que sus padres hubieran querido que fuera? (seguro no han querido que fuera una terrible turra, eh?)
    Quién es ella sino una imagen de sí misma que construye en un país que la desconoce, cuyo círculo de allegados es incapaz de corroborar la verosimilitud de sus fantasías y su desprecio hacia vos?
    Insisto... al diván!!!!!!
    Abrazos peronísticos desde Tapalqué.

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    1. Uh! Me hiciste acordar un acting que se mandó en terapia familiar, allá por el 2008!

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  5. AH! pero no nos prives del bis con la narración de la terapia familiar, pleaseeeee!!!

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