23 de septiembre de 2012

Un domingo que no fue

La mundanidad indica que los domingos son de y para la familia. Desde mi destierro en el conurbano veo la humareda de las parrillas que se preparan para uno de los rituales más argentinos que existen: el asado. Esas columnas blancas indefectiblemente me transportan a un universo imaginario, sin orfandad.

En esa fantasía soy sólo un niño y ayudo a mi papá a encender el fuego. Maricel y mi mamá se están ocupando de los quehaceres domésticos y de la ensalada de papa y huevo.
Mientras las chispas de carbón van subiendo se acerca mi hermana, me toma la mano y me aparta unos centímetros del fuego, lo suficiente como para que no me alcancen las chispas, pero no tanto como para que yo haga un berrinche. Mi viejo nos mira y sonríe a Maricel de manera cómplice.

Yo debería vestir una camiseta de Racing y estar impaciente por ir a la cancha a ver al equipo,  que se encuentra a poco de ganar un torneo por primera vez después de veinte años. Seguramente el fútbol hubiera sido algo para compartir entre padre e hijo.

Y de repente, la ilusión desaparece. El fútbol no fue nunca algo que le interesara a mi apropiador. Él es de Boca; yo salí de River. Jamás me compró ni un par de medias con los colores de mi equipo, tampoco fuimos a la cancha. Ni siquiera recuerdo si miramos un partido por la televisión en los veintiún años que duró su gran mentira.

5 comentarios:

  1. Terrible el pasado por lo que no fue, e irremediable. Pero lo bueno es tu presente, no creo que tengas idea de cuánta gente desearía haber podido formar una familia y tener dos hijitos sanos y normales para criar. A eso, que vos sí pudiste manejarlo, que estuvo en tu mano, lograr hasta cierto punto, lo tenés. Los domingos en familia del pasado, no existieron, pero al asadito hoy tenés para quién hacerlo y con quién compartirlo, tenés a quién ponerle la camiseta y llevar a la cancha. Vamos querido. (Respeto que no me respondas, pero te cuento que cuando me pasa eso en un blog, siento que no gustan mis comentarios y me piden delicadamente que me retire... ¿Es por eso? No hay problema, sólo quiero entender el significado.)

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  2. Gracias Ashiku. Yo tengo una clara noción de lo que tengo y lo valoro, pero lamentablemente también conozco lo que no tengo. Eso que falta era mi verdadero destino y no puedo dejar de sentir nostalgia por eso que debería haber sido y no fue.
    Gracias por comentar. Siempre es útil saber lo que los demás opinan de mis post. Nos leemos

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  3. A ver... ¿Cómo lo digo?
    Si yo fuera tu esposa, me dolería escuchar que lo otro era tu "verdadero destino".

    Estoy segura de que entendería, estoy segura de que entiende, pero que debe doler no ser el destino que el otro aspira, dicho así, al descampado... Sí, debe doler.

    A los chicos les va a doler más y van a perdonar menos, porque así son los hijos. Son chiquitos todavía, tenés tiempo para resolver esta cuestión. Pero te recuerdo: ellos están en tu vida, porque te pasó todo lo que te pasó. Y una vez que los chicos se traen al mundo, son prioridad, no hay nada que justifique una herida por parte de un adulto, aunque esa herida sea la tristeza del domingo.


    De alguna manera lo que trato de decirte es eso: que mirar para atrás no te distancie del presente ni te impida vivirlo con todas las letras.

    Vos podés, te tengo fe. Un beso!


    Ashiku

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  4. Dudo mucho que mi esposa relativizara todo hasta reducir el post a dos palabras. Cuando hablo de que era mi "destino" me refiero a que yo tendría que haber crecido junto con mis padres y con mi hermana, como casi el común de la gente. Mis padres no tendrían que haber sido secuestrados y desaparecidos, mi hermana no debería haber sido criada por mis abuelos y definitivamente yo no debería haber sido apropiado. Ahí es donde se desvió el destino. Después lo que pude o no construir cuando conocí mi verdadero origen es otra cosa. Es la capacidad que tuve (con ayuda de mi esposa, indudablemente) de afrontar la realidad y proseguir con mi vida. No existe manera de explicar lo poco sencillo que es iniciar una relación con tu familia luego de 21 años.
    A mis hijos les va a doler, porque también es su historia y es indefectiblemente dolorosa, ya que ellos (en menor medida) son victimas. No van a poder disfrutar de sus abuelos paternos y mis viejos tampoco los disfrutaran a ellos (así como no pudieron disfrutarnos a mi hermana y a mi).
    Las implicancias de los delitos cometidos no solo llegan a los principales afectados. Hay toda una familia de ambos lados que también sufrió la perdida de un primo/a o sobrina/o y ademas padecieron el miedo de ser, tal vez, los próximos en desaparecer.
    Quizas sea el tono del post lo que te hace escribirme de esa manera. A veces no me doy cuenta de lo fuerte que puede ser lo que escribo. Este espacio es una valvula de escape que se origino de manera contestataria pero que despues termino siendo una terapia. Yo estoy bien, aunque no parezca o no lo de a entender en la escritura.

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  5. "No hay nostalgia peor, que añorar lo que nunca jamás sucedió..." Dice Joaquín.
    Y tiene razón.
    Yo que vos, no me torturo. Al decir de Leibniz, éste es el mejor mundo que nos podría haber tocado.
    Así, tal como está.
    Sin dudas, pero sin razones aparentes, lo que pasó es lo que debía haber pasado. No sé por qué. Karma? Aprendizaje? Destino? No sé. Pero es lo que hay -y hay que vivir con eso-.
    Hay personas que viven creyendo que su padre es el marido de su madre y son hijos del carnicero, del tío, o del mejor amigo. Otros pierden a sus padres también. Otros pierden a sus hijos...
    Y no hay terrorismo de Estado que las vuelva princesas...Ni milicos a quien echarles la culpa de una suerte de mierda y dolorosa.
    Es lo que hay, corazón, no te tortures el tema es ver qué vas a hacer vos con lo que hay (y...capaz... hacete un rico asado para la tribunaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!).

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