19 de septiembre de 2012

Solo

"¿Por qué a mí?", me pregunté durante muchísimo tiempo, sin obtener respuesta alguna. La autocompasión puede hacer desastres. "Debo haber sido un hijo de puta en mi vida anterior y lo estoy pagando en esta!", es otra de las frases que más rondaba mis pensamientos. Y así arrancaba un eterno lamento.

Desde que todo esto empezó - el 27 de Abril del 2000 - hasta hoy, he transitado un largo y difícil camino. No puedo dejar de recalcar que yo no estaba buscando ni mi verdadero origen ni mi identidad; yo me creía toda la mentira que era -ni más ni menos- toda mi vida hasta ese momento.

He estado triste. A veces abatido. Otras tantas resignado y una gran parte de ellas, negado. Hoy miro la vida de otra manera. He llorado pocas veces pero a mares. De todas esas veces, la más antigua que recuerdo fue en Marzo del 2001.

El 8 de Febrero de ese año, la justicia detenía preventivamente a mi apropiador. Era un jueves y las Abuelas daban a conocer que me habían encontrado. Yo trabajaba como vendedor en un local de indumentaria deportiva en el Shopping Soleil. Se me venía el mundo abajo. Recién en ese momento terminaba de tomar conciencia de la verdadera magnitud de los hechos y sus posibles consecuencias. Me importaba él, no lo voy a negar, pero si tenía que elegir prefería preservarla a ella. Viví toda mi vida con ella, era lógico que me aferrara: esa mujer que me ocultó que yo no era su hijo era a quien yo llamaba "mamá". Tenía miedo por ella y ese miedo iba tomando forma de culpa. 

A los pocos días presenté mi renuncia con fecha 28 de Febrero del mismo año. Ya no podía ni sonreír, mucho menos vender ni un par de medias. 

Un sábado de marzo, ya desempleado y en mi casa, me acerqué a ella para hablarle de una vez por todas de lo que estaba por venir. Todavía hoy creo que ella no quería admitir cuál era el próximo paso: su detención.

De toda esta trama sólo estaban al tanto un puñado de personas: unos ex compañeros de mi anterior trabajo, la que era mi novia en esa época y Martín. Mi apropiadora no quería que nadie supiera de todo esto; siempre fue una persona a la que le importaba el "qué dirán" y yo veía que el futuro se venía cada vez más negro. Ante cada intento mío de avanzar sobre el tema, ella se encerraba más. Contestaba con resignación. Yo me sentía con una culpa inmensa y muy vulnerable, necesitaba que alguien me dijera que todo esto era un sueño, que nada era verdad, que todo iba a estar bien y que no estaría solo. Así me sentía: solo. Y de repente caí en cuenta de que, cuando a ella la detuvieran, así me iba a quedar. 

Exploté en llanto y a los gritos le dije que reaccionara. Le exigí que se comportara de manera adulta y que se hiciera cargo de las consecuencias de sus actos y entre sollozos y lágrimas le pedí que se ocupara, al menos por última vez, de mí, como la madre usurpadora que fue y nunca debió haber sido. 

            -No me obligues a quedarme solo en esta casa. Solo sin nadie. ¡No tengo a nadie y a vos te van a meter presa! - le dije y seguí:
            -Dejame contarle a la mamá de Martín. No quiero ver a mi verdadera familia, ni a la tuya, pero tampoco quiero quedarme solo. Nunca estuve solo. ¿Tengo miedo y vos pretendes que afronte todo esto solo?

Se quedó muda. Se sentó al borde de su cama mirando a la nada mientras yo no paraba de llorar. Levantó el teléfono y llamó a Gladys. 

Ese gesto, el de por fin dejar de lado el orgullo en busca de no dejarme solo, sin que importara la opinión de los demás, es uno de los últimos que recuerdo en los que actuó como madre.  Me remite a mi infancia, cuando nada me preocupaba, porque estaba ella para cuidarme.

Ese día volví a sentirme un nene. Y fue la última vez que me sentí así. 


3 comentarios:

  1. Uh, eso de por qué a mi?? y debo haber sido una hija de puta en mi vida anterior, son parte de muchísimos años de mi vida.

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    1. chicos... esta bueno preguntarse para que no porque, te hace salir del lugar de victima para ser protagonista de tu vida.

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    2. Dos sentencias muy comunes en nuestras vidas, no Meilin?

      Anónimo: Es muy difícil hacer esa transición. Hay casos en que la verdad llegó a sus vidas siendo niños todavía. Saludos

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