6 de agosto de 2012

Para María

María hace un comentario en el post de La Baba y lo termina con una tanda de preguntas. Me pareció mas "correcto" (tuve que borrar "apropiado", puede sonar a humor negro ) responder en un post aparte.

Los apropiados, ¿siguieron siendo víctimas en su adultez hasta que fueron restituidos o hasta que fueron devueltas sus identidades? ¿O hasta que el apropiado se sintió bien con su familia biológica? ¿Hasta cuándo sigue perpetuándose ese delito?

Habría que hacer algunas consideraciones para esbozar una respuesta. La restitución de la identidad, en mi caso, se dio en el momento en que tuve mi verdadero y definitivo nombre. Eso fue el 21 de Septiembre del 2004. El 27 de Abril del 2000 fue cuando me enteré de que cabía la posibilidad de que fuese hijo de desaparecidos y el 2 de Junio de ese mismo año tuve la confirmación.

Fui consciente del delito que se cometió hacia mi persona desde ese viernes 2 de Junio, cuando un análisis de ADN lo determinó. En el 2004 se reparó la cuestión de mi identidad, no las consecuencias cotidianas del daño. Que te devuelvan tu nombre es solo una ínfima parte del asunto. Yo perdí mucho tiempo "del otro lado", viviendo una mentira (la que mi vida resultó ser). Me perdí de conocer a mi abuelo José, de disfrutar más a Argentina, de aprender a querer a mi Baba y de convivir con una hermana macanuda que, en algunos pasajes de nuestra historia, pintaba como toda una heroína y un ejemplo a seguir.

Te cuento algo: cambio todo mi nombre, incluso el Guillermo, por poder tener recuerdos desde mi infancia de todos los que te nombré en el párrafo anterior. Sé que no es válido como moneda de cambio, pero el nombre, al lado de lo señalado anteriormente, pasa a ser una minucia.

Creo que las consecuencias de ese delito no concluyen jamás. Es un gran aliciente sentirte parte de tu familia, pero los años perdidos no regresan. Lo vivido por ellos, por más que te lo cuenten pormenorizado, no pasa a ser una vivencia propia. Para mí, el Abuelo José es una figura tan ausente y lejana como lo son mis padres. No puedo hacer que dejen de ser una foto perpetuamente inmóvil.

2 comentarios:

  1. Creo que es sano que ensayes algunas respuestas, aunque creo que esas preguntas que hice no tienen respuestas unívocas. Y en verdad ni siquiera nosotros podemos entender el alcance del Terrorismo de Estado en nuestras vidas, increíblemente.
    Aunque quisiéramos decir: "hasta acá llegó el delito, de ahora en más estoy restituído", sabemos que no es así. Sabemos que el proceso interno no tiene medidas en tiempo o en fechas. Menos cuando tenés 2 hijos a quienes explicarles toda la historia!!!! uf! ahí comenzás otra vez! y otra vez te das cuenta de que esos delitos de algún modo continúan vigentes en la vida de esos niños que aún no saben qué pasó.

    "Creo que las consecuencias de ese delito no concluyen jamas. Es un gran aliciente sentirte parte de tu familia, pero los años perdidos no regresan."

    Los años perdidos no regresan para nadie, lo único que nos queda (que no es poca cosa) es recuperar el tiempo futuro, hacerlo nuestro, no entregarlo, ser felices.

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