27 de julio de 2012

Cecilia

Hoy me encontré pensando en parte de esa familia que no debió ser y que fue. Me refiero a quienes creí mi familia durante más de veinte años. Creo que desde que falleció Godofredo (era su verdadero nombre, no está "ficcionado", como cuando cierta escritora me pone "Gustavo"), algo en la relación con ellos se rompió definitivamente.

Tengo ganas de extrañar a quien consideré mi prima durante tanto tiempo; quien hizo las veces de hermanita menor. Me jode no necesitarla. Me molesta terriblemente sentirla tan lejana.

Considero que estas cosas son efectos colaterales que dejó la dictadura en mí. En realidad, yo no tendría que estar sintiendo bronca por no extrañar a alguien a quien quise mucho; yo no debería siquiera haberla conocido. Yo tendría que tener mis recuerdos inundados con las risas de mis verdaderos primos, sus llantos y un montón de travesuras y juegos. Sin embargo, mi infancia la tiene presente a ella.

Ceci ya es una tipa grande. Formó familia y yo estoy ausente de su vida. Ella de la mía.

Es una cagada.

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