29 de junio de 2012

Aviso

El maldito bastardo no se ofende si le publicitan el blog. Un poco más de visitantes y curiosos no vienen nada mal. Da igual si la propaganda es por una red social o de boca en boca. No soy exigente.

28 de junio de 2012

En TU día

Un día como hoy, pero hace ya 35 años, nacía la princesa. Primera en la linea de sucesión y luego (durante mas de 20 años) hija única de nuestros abuelos.

Desde el año 2000, MI hermana. (O yo soy SU hermano?)

Después de mucho tiempo me animé a escribirle un mail saludándola. No tengo idea si tiene mi dirección de mail bloqueada o sencillamente me ignora de manera categórica. La única certeza que tengo es que es fanática de las google's alerts y de ella misma. Es por eso que supongo que tiene configurada una alerta con su identidad virtual: princesa montonera.

Asi que de una u otra manera el saludo virtual le va a llegar. Con que fin? Incierto. Que esperanzas tengo? Ninguna. Espero una respuesta? Tal vez.

En fin... respiro profundamente, como cuando uno va a meter la cabeza bajo el agua, y escribo:

Yo se que nuestra relación no es la mas linda del mundo, pero en este tiempo aprendí que no todos los hermanos suelen llevarse bien y que nosotros no tenemos nada de especial para ser una excepción a esa regla. Una vez me escribiste que sos la hermana que me tocó en suerte... Yo también soy el hermano que te tocó por azar. Se que no soy lo que esperabas, vos tampoco colmaste todas mis expectativas. Al fin y al cabo no podemos dejar de ser lo que somos, ya que nuestro vinculo es indisoluble.
Después de meses de incomunicación me animo a escribirte y no en cualquier día. Lo hago en Tu día. Que no te haya saludado en todos los años anteriores no significa que no recuerde que hoy es tu cumpleaños.
Espero que lo hayas pasado muy bien, que hayas recibido muchos llamados y regalos. Te mando un abrazo fuerte. Feliz cumpleaños.

19 de junio de 2012

Uno de los karmas

Como ya habrán leído l@s curios@s, el domingo pasado pegó feo: mas allá de estar insuperablemente feliz por ser padre de mis hijos y de que fue también mi día, me pegó mal. Un malestar gástrico fue el desenlace y también la excusa para poder faltar el lunes a terapia. Sencillamente me iba a destrozar, la licenciada.

Durante el poco tiempo que llevo yendo, varias cosas en mi vida se pusieron de cabeza, o a lo mejor se acomodaron como era debido (y antes las tenía de cabeza). Ya veré, con el tiempo.
Lo cierto es que, dentro de esas fichas que van cayendo, una es mi relación con mi hermana. Relación que no es relación, porque ya no recuerdo bien cuándo fue la última vez que hablamos personalmente.

Ella se casó. El marido es un pibe que me cae muy bien, mejor que el anterior novio (que no es Pedro, je!). Más allá de que - obviamente - tiene que tomar partido por una de las partes en particular, ante esta situación, nunca dejó los modos diplomáticos de lado. Siempre fue muy correcto y ese tacto, a esta altura y con el antecedente del novio anterior, es digno de resaltar.

Releo el anterior párrafo. "Ella se casó." Me resulta inevitable pensar que dentro de no mucho tiempo formará una familia. Supongo que ya no siente la presión de nuestra abuela materna, que rogaba un bisnieto. La imagino con una pancita prominente que crece en la lejanía de un país muy frío. ¿Llegaré a ver esa panza?

Cuando mi esposa quedó embarazada de mi primer hijo, ya llevábamos varios meses sin dirigirnos la palabra con Maricel. No me importó. Derrumbe mi orgullo ladrillo por ladrillo y le escribí un mail dándole la noticia. Aun hoy sostengo que los problemas que se presentan entre nosotros y que no nos permiten relacionarnos "bien" no deberían ser una razón para que no exista el vínculo sobrinos/tía. Ese mail dio, como resultado, tres visitas en lo que Ignacio lleva de vida: una cuando faltaban menos de 24 horas para su nacimiento. Otra a los diez días y una última cuando tenía aproximadamente 8 meses. Nacho cumple 5 años en noviembre.

Lamentablemente, dudo que ella vaya a permitirme conocer algún día a un hijo suyo. Espero equivocarme. Trato de pensar que siempre hay esperanzas, pero por lo poco que la conozco, estoy seguro de que esa criatura va a crecer sin conocer a su tío, ni a sus primos. Es como un karma. Hago todo lo posible porque mis hijos no sufran lo mismo que me tocó vivir a mí, que a mis treinta y tres años sigo conociendo primos y tíos; pero inexorablemente caemos en una repetición cíclica de eventos en las distintas generaciones.

Mi abuelo paterno se distanció con mi tío abuelo. Como resultado, mi mamá tuvo escasa relación con sus primos. Mi hermana y yo... mis hijos con su tía... Cuatro generaciones cruzadas por conflictos familiares.

Espero que nuestros hijos puedan cortar con esa maldición. Dependerá de ellos... o de nosotros, tal vez.

18 de junio de 2012

Echar de menos

Todavía duele. Este año dolió más que antes, tal vez más que nunca.

El dolor era más leve cuando el Día del Padre representaba el festejo de una figura ausente por decisión propia. Así lo sentí hasta los veinte años. Allá, lejos en el tiempo, el Día del Padre no tenía mucha relevancia ante un tipo que nunca cumplió su rol y que, paradójicamente y como me enteraría tiempo después, para eso me había raptado: para representar ese personaje. Hoy, como hace doce años ya, el Día del Padre está cargado con más ausencia aun; una ausencia diferente. Ausencia por muerte. Alguien lo mató. Si no está aquí, a mi lado, es porque alguien lo decidió así.

Yo, a mi papá, siento que lo extraño. No sabía si esa expresión era correcta, así que hoy busqué en el diccionario la palabra "extrañar":

Echar de menos a alguien o algo, sentir su falta.

Y sí, lo echo de menos. Siento su falta. Por más que sigo sin saber si llegamos a conocernos, por más que no tengo ni un sólo recuerdo suyo, yo siento su falta.

¿Será tal vez porque creo que este papá, el verdadero, José Manuel, podría haber sido un millón de veces mejor padre que el impostor? ¿Será porque en mi cabeza lo construí casi perfecto, con sólo algunas fotos y con recuerdos prestados? ¿O será simplemente porque vivo lo mismo que un niño pequeño, que mira a su padre como un superhéroe capaz de todo?

Es todo tan nuevo, en estos últimos doce años. Yo no recuerdo haber sentido que mi apropiador fuera como un superhéroe.

Ayer le hablé - a mi papá -, como hago desde hace un tiempo. Esperé inútilmente una respuesta, una señal, un sonido, una imagen. Le hablé en voz alta. Con la voz entrecortada le deseé feliz día y me quedé en silencio, con el llanto atorado en la garganta, esperando su "feliz día para vos también, hijo."

13 de junio de 2012

Coincidencias

Con Maricel tenemos muy pocas cosas en común. De esas pocas cosas, una es nuestro repudio al mantecol.

12 de junio de 2012

Terapia II

Hace unos días fui a terapia decidido a hablar de algo actual, común, más banal. A veces necesito sentirme normal. Suele pesar mucho la marca en la frente de la cruz de los miércoles de ceniza, al mejor estilo de los hijos del Coronel Aureliano Buendia.

Entro a la habitación y saludo en la mejilla a Cristina. Dejó de gustarme la formalidad de darnos la mano.
Tomo asiento. Se sienta ella y me pregunta:

- ¿Cómo estuvo tu semana?

Le digo:

- Bien. El sábado conocí a tres primos de mi papá.

Y hasta ahí llegó mi intento. Menos de dos minutos. Soy un flojito. Estoy atrapado en los '70.

11 de junio de 2012

Update

Lo sé. Mea culpa. Hace semanas que no escribo. Podrá el lector perdonar?

¡Han pasado tantas cosas en la vida bastarda de quien les escribe...!

El 19 de Mayo me pasó algo fuera de lo común. Para el resto de los mortales puede ser tan normal que ni siquiera lo noten; para mi fue extraordinario. ¿Ustedes recuerdan la fecha exacta en la que conocieron a un primo/a? Yo si. La conocí con una demora de no menos de veintisiete años. Es la primera Roisinblit mujer que puedo conocer (sin contar a mi mamá, claro). Cantante, ella. Me acompaña con su piano y su voz cada vez que viajo en auto. Me regaló su primer CD, ¡y autografiado! ¿Seré un primo cholulo?

Una vez ampliada la rama materna de la familia, llegó el turno de la otra rama. ¡Tres primos de mi papá al mismo tiempo! (Los primos hermanos de mi padre, ¿son mis primos segundos o mis tíos lejanos?) Asado, anécdotas, doce nuevas fotos viejas (entre ellas, una inédita de la princesa) y muchos flashes condimentaron el sábado 02 de Junio. Tres parientes que no sólo son ellos, ya que cada uno tiene su familia conformada. La familia se vuelve numerosa para este bastardo y yo exploto de orgullo y alegría de poder disfrutarlos.

En ambos casos, trato de memorizar nombres y de ubicarlos en el extenso árbol genealógico que me supiera entregar el Archivo Bibliográfico de Abuelas. Intento recordar cada una de las anécdotas y de los detalles. Dos de esos primos de mi viejo fueron "borrados" de repente de las entrevistas del Archivo.

Por esos años, mi hermana trabajaba en ese proyecto. Parece que Nachi y Edith no fueron muy "correctos" en las memorias y no era "bien visto" que el maldito bastardo supiera algunas cosas.

Borrar los relatos me hace ruido; suena a borrar gente. Borrar gente me remite a que desaparezcan, una constante en mi vida. Gente que desaparece, esta vez no por culpa del terrorismo de la dictadura cívico-militar, sino algo más ruin: por obra de Maricel.

Nachi, en la previa al almuerzo, conversó algunas cosas conmigo. Me aclaró que es un tipo muy franco (parece ser una cualidad familiar) y directo. Un hombre que no suele callar verdades. Me contó que tenía diferencias con mi papá, pero respecto a los modos, las formas. No me importa que sea frontal: necesito datos. No hago miramientos sobre la diplomacia con que se pronuncian las memorias.

En la mitad de la charla me dice: - Te reís igual que tu papá. - y con eso, me regaló la risa de mi viejo. A partir de ese momento, cada vez que me río, oigo a mi papá reírse. Lo cual no es poco para mí. Tengo un nuevo tesoro. Algo tan básico para los demás, para mí puede ser más valioso que el metal más precioso.

- ¡Sos cursi! - Me dijo la prima cantante hoy. Y si. No es algo nuevo, ya lo sabía.

Tratemos de salir de ese momento dulzón que empalaga.

Un 02 de Junio, pero de hace doce años, era viernes. Llamé a Maricel a su casa para preguntarle si sabía algo de la prueba de ADN que me hice en APM. Era de noche, pero no recuerdo la hora. Llamé a escondidas y hablaba muy bajito. Le pregunté timidamente:

- ¿sabés algo?
-¡Sí! ¡Sos mi hermano! - me contestó

Todavía no termino de precisar dentro de qué paquete va ese recuerdo: si en los buenos o en los otros. Ahora no importa mucho. Total, ya tengo algo con que exorcizarlo: ¡parientes nuevos!