14 de mayo de 2012

Querer no siempre es poder

Desde el 8 de febrero de 2001 ( que detuvieron preventivamente a Francisco) hasta el 28 de diciembre, ( día de los inocentes y fecha en que la Jueza Maria Romualda le concedió la prisión domiciliaria a Dora) me alejé completamente de mi familia.

Solo hablaba por teléfono con mi abuela Argentina. Con Rosa y Maricel no quería saber nada. Cada vez que me llamaban para hablar conmigo les respondía lo mismo: -NO QUIERO HABLAR CON VOS! Y colgaba con bronca. Siempre fui de frente, hasta para eso.

Para fin de ese año, y como condición de su Señoria Badubuduburia para permitir el arresto domiciliario, llamé a mi abuela materna. Recién en 2002 retomé la relación y por un corto tiempo.

Hace unos días, antes que mi hermana se vuelva a ir a Europa le escribí un mail. (No me crees? Hace click acá)

El mail decía: Tengo ganas de verte, podes?

Parece que no pudo verme, tampoco contestarme al menos con un NO QUIERO!

Lejos de enojarme, me angustie. Me dio pena. Debe ser mucha la confusión en su balero como para no poder, al menos, negarse.

Otra vez será.

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