22 de abril de 2012

La escritura

Esto de escribir lo que me pasa no es nuevo: tiene como antecedente un archivo en Word del año 2005 con algunas hojas en donde doy un toque literario a mi fulera historia. Creo que sólo dos personas lo leyeron: Martín y Cintia. Ahí quedó, escondido en algún rincón de Mis documentos.

De un tiempo a esta parte, me doy cuenta de que desarrollé un mecanismo en relación a todo lo que me pueda generar dolor: esconderlo en algún recoveco de la mente y dejarlo ahí hasta que ni me acuerde de su existencia. Así, hay recuerdos que no encuentro, porque los perdí quién sabe dónde. Muchas veces he tenido que recurrir a algún testigo ocasional de una determinada vivencia para comparar recuerdos y hacer una aproximación a lo que realmente pudo haber sucedido. Por eso el subtitulo de este blog reza: "Recuerdos elaborados según la oportunidad, el mérito y la conveniencia".

Otras veces, me encuentro dando cuenta hasta de los detalles mas ínfimos de un recuerdo: la fecha exacta, la hora y hasta la música de fondo.

Así funciona mi memoria. Tengo recuerdos muy lejanos, en los que estimo que tengo tres años o menos, aunque parece que los hubiera vivido ayer. Por otra parte, hay cosas que sucedieron el mes pasado que, si no me las recuerdan, ni me entero de que pasaron.

De todas maneras, no me considero demasiado raro. Con este "don" a cuestas intentaré ajustarme lo más que pueda a la realidad de los hechos. En caso contrario, me ajustaré a lo que más me convenga.

El que avisa, no traiciona.

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