23 de noviembre de 2012

Nietos II

¡Y no hay caso...! En ambos videos aparezco con la misma cara de salame...

Segunda parte de la entrevista que me supieran hacer los chicos de la producción de Víctor Hugo Morales. En esta oportunidad hablo de cómo el Juzgado del Dr. Jorge Luis Ballesteros y su gente me solucionaron la vida en tan sólo siete meses (de Febrero a Septiembre del 2004). Cabe destacar, que no recuerdo si lo dije en la nota o no, que cuando la causa llegó a este Juzgado fue mi hermana, Maricel, quien me acompañó a hablar con el Juez y contarle toda la odisea que sufrí en manos de la Jueza Maria Romualda.

En este lugar, por primera vez desde el 27 de Abril (o tal vez desde mi nacimiento), alguien me preguntaba "¿Qué es lo que vos querés?"

Yo no quería sentirme culpable por decir que sí al análisis de ADN y generar así una prueba en contra de mi apropiadora. Eso. Ni más ni menos. ¿Cómo lo lograron? Sencillo: en la primera declaración indagatoria de mi apropiadora, cuando Maria Romualda le preguntó si yo era su hijo biológico, ella contestó que no. Bastaba sólo identificar a qué grupo familiar pertenecía, ya que con esa sola respuesta, ella se había declarado culpable.

Unos meses después me encontraba en el Hospital Durand, acompañado de la Secretaria y de dos Pro-Secretarios del juzgado -excelentes personas y muy queridas hoy- realizándome una extracción de sangre. Fui solo, pero junto a ellos me sentí muy acompañado. Nunca voy a dejar de estar agradecido con ellos. 



17 de noviembre de 2012

15N

Y pasó otro 15 de Noviembre. Treinta y cuatro años ya desde aquel momento en que mi mamá me diera a luz en aquel sótano de la E.S.M.A., "atendida" por el Dr. Magnacco. Dicen las que sobrevivieron que mi mamá me apoyó en su pecho mientras me daba mis nombres

Nací un miércoles  No tengo certeza de la hora, sólo que fue entre las 6:00 y las 8:00 de la mañana. Hace tiempo ya que renuncié a la posibilidad de hacerme una carta astral, ante la falta de precisión del horario.

Al menos conozco la fecha exacta de mi nacimiento. Otros festejan "la semana" de su nacimiento y a algunos hasta les han modificado el año en que nacieron. 

Mi primer cumpleaños festejado con fecha cierta (aclaro al lector poco informado que me anotaron como nacido un 24 de Noviembre del '78 pero me lo festejaron, hasta pasados los veintiuno, los días 16) fue en el año 2000, junto a mis abuelas y mi hermana. Ahora que lo pienso bien, creo que no hubo ningún otro cumpleaños que pasara junto a Maricel; y eso que ya llevo doce años de saber la verdad acerca de mi origen y mi historia... 

Durante el periodo comprendido entre el 2001 y el 2003, lo festejé los días 16. No podía.  Estaba muy negado con mi historia. El proceso judicial en contra de mi apropiadora fue devastador y tener a la Jueza Maria Romualda a cargo de la causa fue una frutilla del postre muy difícil de digerir... 

Después, ya con mi identidad restituida, el 15 de Noviembre del 2004 fue un despertar a la verdadera magnitud de esa fecha. Entendí que en el preciso instante en que mi madre me paría, en cada pujo se definía su sentencia de muerte. Así que, paradójicamente, mientras daba vida - mi vida -, sellaba el destino de la suya. 

¿Qué se puede festejar ante tamaña revelación? ¿Dónde encontrar un motivo de alegría? ¿Me tenía que confortar el hecho de que mientras estuvo más de un mes en cautiverio no le faltó nunca un sachet de leche? ¿Tenía que ponerme contento de que en ese cuarto de capucha, que aún hoy se puede visitar, le permitieran tener la puerta abierta para poder charlar un ratito con las demás detenidas/desaparecidas? ¿O, tal vez, conformarme con la posibilidad de haber estado en sus brazos entre tres y/o cinco días? 

No hubo, por muchos años, un verdadero motivo para festejar el estar vivo, el haber nacido.  Hubo un tiempo en que pensé que mi supervivencia se debía solamente a la falta de agallas de los militares para arrojarme a un fuentón con agua y ahogarme. Hoy mi cumpleaños sigue sin ser uno de los días más felices del año, pero puedo ver ese suceso de otra forma: 

- Como padre, soy consciente de preferir el bienestar de mis hijos por sobre mi propia vida. Así que, partiendo de esa premisa, si las almas de mis viejos existen en algún lugar -en un cielo, tal vez, o a mi lado mientras escribo estas líneas-, asumo que son felices viéndome sano y salvo y habiendo conformado una familia.

- Visto de otro modo, me considero un sobreviviente de ese infierno -y por alguna razón, era mi destino sobrevivir. -

- Adoptando una mirada más romántica puedo pensar que mi mamá me mantuvo con vida sólo para que mi papá me conociera y me sostuviera en sus brazos (imposible no pensar en sus brazos y en todo su cuerpo lastimado por las torturas y los golpes).

Desde el 2007 espero Noviembre con más ganas. Más precisamente después del nacimiento de mi hijo. Es increíble lo feliz que soy al verlo sonreír cuando apaga las velitas de su torta. Es imposible no ser feliz con su sola existencia. Sin mi vida, él no tendría vida. Asumo que soy un sobreviviente para que él naciera (él y su hermanita).

Verlo cantándome el "cumpleaños feliz" con su rostro iluminado por la alegría es algo impagable. Me ayuda a soplarlas y hasta me indica cuándo es el instante en que debo hacerlo - mientras Catalina lo mira con la típica admiración de hermana menor y se contagia de su emoción - . Todo esto ante la cálida mirada de mi esposa, testigo privilegiada del valor que tiene para mí ese momento que desearía fuese eterno.

Este año me dí el gusto de pedir tres deseos. Como antes, cuando la mentira me preservaba de sentir lo cruda que puede ser la realidad (realidad que, a pesar de ser tan amarga, elijo por sobre una vida falsa). Dos deseos para mí, el otro para alguien más. O, quizás, para otros. 

No se ilusionen. Si les cuento lo que pedí, puede que no se cumpla.

6 de noviembre de 2012

Remember, remember...


A vos, que "espontáneamente" vas a ir al #8N que organizan (hace más de un mes) algunos fantoches alineados con el añejado poder económico de extrema derecha: 

 - ¿Vas a ir cuestionando los 107 vetos? 
 - ¿El cierre del Borda?
 - ¿Las designación de Fino Palacios?
 - ¿Las escuchas telefónicas?
 - ¿El aumento desmedido del ABL?
 - ¿Los cierres de cursos?
 - ¿La relación entre el jefe de la Policía de Santa Fe y el narcotráfico?
 - ¿La inacción de un Intendente municipal cuya única gestión es hacer bicisendas?
 - ¿El aumento de la tarifa del subte?
 - ¿Los derrumbes por la ausencia de controles?
 - ¿O vas a ir contra la Ley Antiterrorista?
 - ¿La minera a cielo abierto del Famatina?
 - ¿Por el sueldo de los empleados municipales?
 - ¿Por la ley de Fertilización Asistida?

No recuerdo tu espontaneidad y arrojo democrático cuando había hiperinflación, ni cuando cerraban las fábricas por un caprichoso uno a uno, ni por los sobresueldos, ni por la privatización, ni por los desnutridos del norte del País, ni por la crisis del 2001, ni por los muertos de ese Diciembre, ni por el estado de sitio declarado por De La Rua y su penosísimo escape en helicóptero, ni por Marita Verón, o tal vez Mariano Ferreyra o Julio López. 

No sea cosa que termines haciéndole de caldo gordo a un multimedio que tiene fecha de vencimiento o afín a la sociedad rural que tira miles de litros de leche en protesta o te extorsiona bloqueándote las rutas y quitándote la carne. No sea cosa que vayas solamente porque no podés seguir especulando con el dólar o porque vas a tener que empezar a pagar los impuestos. No vaya a ser que, en tu éxtasis de participación cívica pagana 2.0 y esencialmente cibernauta termines cantando consignas al lado de la Pando, aplaudiendo a Moyano o en la Plaza de Mayo junto a los Radicales que le quitaron el 13% a los jubilados, los militares y empleados públicos y que "Banelco mediante" promulgaron la flexibilización laboral. Fijate bien de no estar cerca de ese que te dijo "el que depositó dolares, tendrá dólares" y que se te cagó de risa en la cara. 

Yo te aviso. Después no te arrepientas. Está lindo tu fervor militante, pero los cambios se generan con el voto desde el '83. Yo sé que eso te puede joder, pero ya deberías estar acostumbrado. Para el año próximo organizate no sólo con reclamos, sino también con propuestas, y renueven las caras de sus líderes políticos. 

Cuidate. Querete. Usá el balero. No compres los discursos ajenos.

21 de octubre de 2012

Gris ausencia

Durante las últimas dos semanas, el maldito bastardo estuvo peregrinando por muchas ciudades de Italia. Una tarde en Bari, arranqué una charla siendo absolutamente sincero y descaradamente trágico: 

-Nací en el sótano de la ESMA, en una mesa que hizo las veces de camilla. En cautiverio, como un animal del zoológico.

Gasté mucho material del blog en estos últimos días. Fue como un revival tour de todo lo que uno guarda adentro y que sólo en contadas ocasiones deja salir. Una regia ocasión sería la de hoy, en este Día de la Madre que se va poniendo de a poquito gris... así como de a poco me envuelve la ausencia de mi mamá.


23 de septiembre de 2012

Un domingo que no fue

La mundanidad indica que los domingos son de y para la familia. Desde mi destierro en el conurbano veo la humareda de las parrillas que se preparan para uno de los rituales más argentinos que existen: el asado. Esas columnas blancas indefectiblemente me transportan a un universo imaginario, sin orfandad.

En esa fantasía soy sólo un niño y ayudo a mi papá a encender el fuego. Maricel y mi mamá se están ocupando de los quehaceres domésticos y de la ensalada de papa y huevo.
Mientras las chispas de carbón van subiendo se acerca mi hermana, me toma la mano y me aparta unos centímetros del fuego, lo suficiente como para que no me alcancen las chispas, pero no tanto como para que yo haga un berrinche. Mi viejo nos mira y sonríe a Maricel de manera cómplice.

Yo debería vestir una camiseta de Racing y estar impaciente por ir a la cancha a ver al equipo,  que se encuentra a poco de ganar un torneo por primera vez después de veinte años. Seguramente el fútbol hubiera sido algo para compartir entre padre e hijo.

Y de repente, la ilusión desaparece. El fútbol no fue nunca algo que le interesara a mi apropiador. Él es de Boca; yo salí de River. Jamás me compró ni un par de medias con los colores de mi equipo, tampoco fuimos a la cancha. Ni siquiera recuerdo si miramos un partido por la televisión en los veintiún años que duró su gran mentira.

21 de septiembre de 2012

...Septiembre no es poesía... ♪♫

Para la gente común y normal -en especial normal- los 21 de Septiembre comienza la primavera (u otoño, según la parte del globo en que se viva) y si sos Argentina/o se festeja el Día del Estudiante. 

Sólo en el excepcional caso de que fueras el maldito bastardo y a partir del 2004, podés festejar también el día en que entraste a los tribunales de Comodoro Py con un nombre (falso) y saliste con otro (el verdadero). Casi nada.

A la salida, con una terrible confusión en mi cabeza, fui a trabajar por primera vez al que aun hoy es mi laburo.

19 de septiembre de 2012

Solo

"¿Por qué a mí?", me pregunté durante muchísimo tiempo, sin obtener respuesta alguna. La autocompasión puede hacer desastres. "Debo haber sido un hijo de puta en mi vida anterior y lo estoy pagando en esta!", es otra de las frases que más rondaba mis pensamientos. Y así arrancaba un eterno lamento.

Desde que todo esto empezó - el 27 de Abril del 2000 - hasta hoy, he transitado un largo y difícil camino. No puedo dejar de recalcar que yo no estaba buscando ni mi verdadero origen ni mi identidad; yo me creía toda la mentira que era -ni más ni menos- toda mi vida hasta ese momento.

He estado triste. A veces abatido. Otras tantas resignado y una gran parte de ellas, negado. Hoy miro la vida de otra manera. He llorado pocas veces pero a mares. De todas esas veces, la más antigua que recuerdo fue en Marzo del 2001.

El 8 de Febrero de ese año, la justicia detenía preventivamente a mi apropiador. Era un jueves y las Abuelas daban a conocer que me habían encontrado. Yo trabajaba como vendedor en un local de indumentaria deportiva en el Shopping Soleil. Se me venía el mundo abajo. Recién en ese momento terminaba de tomar conciencia de la verdadera magnitud de los hechos y sus posibles consecuencias. Me importaba él, no lo voy a negar, pero si tenía que elegir prefería preservarla a ella. Viví toda mi vida con ella, era lógico que me aferrara: esa mujer que me ocultó que yo no era su hijo era a quien yo llamaba "mamá". Tenía miedo por ella y ese miedo iba tomando forma de culpa. 

A los pocos días presenté mi renuncia con fecha 28 de Febrero del mismo año. Ya no podía ni sonreír, mucho menos vender ni un par de medias. 

Un sábado de marzo, ya desempleado y en mi casa, me acerqué a ella para hablarle de una vez por todas de lo que estaba por venir. Todavía hoy creo que ella no quería admitir cuál era el próximo paso: su detención.

De toda esta trama sólo estaban al tanto un puñado de personas: unos ex compañeros de mi anterior trabajo, la que era mi novia en esa época y Martín. Mi apropiadora no quería que nadie supiera de todo esto; siempre fue una persona a la que le importaba el "qué dirán" y yo veía que el futuro se venía cada vez más negro. Ante cada intento mío de avanzar sobre el tema, ella se encerraba más. Contestaba con resignación. Yo me sentía con una culpa inmensa y muy vulnerable, necesitaba que alguien me dijera que todo esto era un sueño, que nada era verdad, que todo iba a estar bien y que no estaría solo. Así me sentía: solo. Y de repente caí en cuenta de que, cuando a ella la detuvieran, así me iba a quedar. 

Exploté en llanto y a los gritos le dije que reaccionara. Le exigí que se comportara de manera adulta y que se hiciera cargo de las consecuencias de sus actos y entre sollozos y lágrimas le pedí que se ocupara, al menos por última vez, de mí, como la madre usurpadora que fue y nunca debió haber sido. 

            -No me obligues a quedarme solo en esta casa. Solo sin nadie. ¡No tengo a nadie y a vos te van a meter presa! - le dije y seguí:
            -Dejame contarle a la mamá de Martín. No quiero ver a mi verdadera familia, ni a la tuya, pero tampoco quiero quedarme solo. Nunca estuve solo. ¿Tengo miedo y vos pretendes que afronte todo esto solo?

Se quedó muda. Se sentó al borde de su cama mirando a la nada mientras yo no paraba de llorar. Levantó el teléfono y llamó a Gladys. 

Ese gesto, el de por fin dejar de lado el orgullo en busca de no dejarme solo, sin que importara la opinión de los demás, es uno de los últimos que recuerdo en los que actuó como madre.  Me remite a mi infancia, cuando nada me preocupaba, porque estaba ella para cuidarme.

Ese día volví a sentirme un nene. Y fue la última vez que me sentí así. 


14 de septiembre de 2012

El hijo de...

"...Sé de dónde vengo, sé dónde voy

por eso sé dónde estoy,

y no me avergüenza lo que soy
Sé cuál es mi lugar, y a dónde pertenezco
lo que no me corresponde y lo que merezco



Soy sangre de mi sangre, y soy mis costumbres,

Soy mis hábitos y códigos y mis incertidumbres
Soy mis decisiones y mis elecciones
Soy mis acciones, solo y en la muchedumbre



Soy mis creencias y mis carencias,

soy mi materia y mi esencia
Soy mi presencia y mi ausencia,
mi conciencia y mi apariencia
Soy mi procedencia



Soy mi herencia y mi experiencia

Soy mi pasado y mi vigencia
y esa vivencia es la referencia
que con otros me une y me diferencia..."


El hijo de Hernandez - Cuarteto de Nos

13 de septiembre de 2012

Algún día...

Buenos Aires, 28 de octubre de 1986

Querido hermano:

Cuando supe de tu existencia me invadió una profunda alegría, pero también me sentí triste por no tenerte a mi lado.
Te cuento que yo soy Maricel, tu hermana.
Te deseo feliz cumpleaños. El 15 de noviembre cumplís 8 años y todavía no te conozco!
Todos en casa están bien y te esperan ansiosos.
Mamá y Papá no están: viven en una estrellita de fantasía y desde allí nos cuidan.
Solo hay una cosa mas que te quiero decir: volvé Rodolfo, volvé !

Te extraño mucho y te quiero.

Un abrazo grande.

Maricel

"Algún día..." Poemas y Prosa. Abuelas de Plaza de Mayo. Agosto de 1990



La carta llegó tarde. Tardísimo. Te parece mal si la contesto hoy, pero como si estuviera a punto de cumplir mis 8 años?

Hola hermanita. Yo estoy viviendo en San Luis, escapando nuevamente del que dice ser mi padre para que no mate a golpes a quien dice ser mi madre.
Soy un nene común y corriente, que proviene de la Capital. A mis compañeritos de 2do grado en la Escuela Lafinur de San Luis les causa gracia como hablo. Soy monaguillo en la iglesia de Potrero de los Funes y vivo de lunes a viernes en la casa de una familia bien acomodada y los fines de semana en la casa de una mujer que me dijeron que es mi tia.
La que creo que es mi madre está juntando dinero trabajando como empleada de servicio doméstico cama adentro para iniciar los trámites del divorcio.
No recuerdo bien que día llegamos a esta provincia. Solo conservo como recuerdo que los reyes magos me trajeron un camioncito hasta acá. Ví el mundial de Mexico 86 y disfruté del segundo gol de Maradona a los ingleses.
Los señores me regalaron una bicicleta Aurorita roja.
Hace unos meses, la directora y mi maestra hablaban de lo largas que tengo las pestañas y yo, creyendo que era un razgo femenino, me las corté. Lloré mucho cuando creí que me iba a quedar ciego por hacer eso. Falsa alarma. Veo muy bien aún.
Los domingos, en la primer misa, finjo bostezar y contagio a todos los feligreses que no paran de hasta que el cura los reta.
Tengo algunos amiguitos y hasta le dí un beso en la boca a la hija del carnicero.
Uno de los hijos de los patrones, de quien creo mi mamá, me pelea bastante. No me presta sus juguetes. Si supiera que en mi casa de Jose C. Paz tengo más y mejores Playmoviles que los que él me mezquina se moriría de envidia. Hace unas semanas me dijo hijo de puta y por primera vez me agarre a trompadas. Me retó casi todo el mundo, pero ese pibito no me jode más.
Acá me divierto mucho en el río, saltando de piedra en piedra. A veces me empapo todo porque me caigo al agua. Subo mucho a los cerros y aprendí a montar a caballo. El que creo que es mi abuelo me regaló una yegua toda blanca con pecas. Se llama guanaca y es muy mimosa. Me preocupa. Como me la voy a llevar a Buenos Aires?
Me cambié el corte de pelo. Ya no lo tengo como Carlitos Balá. Ahora lo uso con raya al costado y la que creo mi mamá dejó de vestirme por las mañanas. Dice que ya estoy grande y que me puedo poner la ropa yo solo. Se la ve cansada y triste.
Una vecina de Potrero de los Funes me hace escuchar a Mercedes Sosa, pero me avisa que no puedo cantar sus canciones en la calle. Las escucho con unos aparatos que se ponen en las orejas.
En el invierno conocí la nieve, pero no pude jugar en ella porque me podría llegar a enfermar.
Se acerca mi cumpleaños y yo solo deseo volver a mi casa y jugar con mis amigos Martin y Jorge, con quienes a veces sueño. Falta poco para volver me dicen. Yo quiero que el tiempo pase muy rápido. Me gusta vivir acá, pero extraño mi casa. Casi no pienso en el que dice ser mi padre.
Te mando un fuerte beso y un abrazo que solo podré darte algún día, dentro de 14 años.
Todo ese tiempo es el que falta para conocerte y saber lo que me esperaste. Me contas que la familia está bien, pero yo vivo una realidad muy distinta. No sé que tengo a mis papas muertos, 3 abuelos y una hermanita que añora conocerme y que me escribe para calmar la amargura y la ansiedad.

Guillermo

10 de septiembre de 2012

Update II

Con claras intenciones de retomar la escritura es que me aventuro nuevamente a un post. Hace semanas que lo que escribo no me termina de convencer y dejo todo guardado como borrador. Han pasado varias fechas importantes y efemérides que eran dignas de resaltar, pero parece que el balero se me quedó medio seco, o será que llego a mi casa muy cansado y no tengo ganas de escribir nada. Otra posibilidad es que, al cambiar mis hábitos alimenticios -una muy correcta manera de decir que estoy haciendo dieta- y con tanto vegetal incorporado a mis comidas, el exceso de clorofila me tenga raro, no sé. Lo cierto es que uno se debe a su público, por pequeño que sea. Además, es vital pasar la imposible barrera de las 4.000 visitas y este post pretende ser una humilde excusa para lograr mi cometido.

El último post tiene una antigüedad de casi un mes. Dejé pasar el séptimo aniversario de la muerte de mi abuela Argentina, que fue el 04 de Septiembre. Había escrito algo muy triste sobre lo mucho que me arrepiento por no haber podido disfrutarla lo suficiente. No escribí nada sobre el desprecio que recibió la princesa por parte de los que asistieron al velorio y tampoco sobre el muy mal chiste que hizo, en Chacarita, al recibir la urna con las cenizas -aun tibias- de Argentina. Pero me reservo el derecho de, en algún momento, escribir sobre cómo raptó la urna y la vació quién sabe en qué lugar, con la complicidad de cierta tía que tenemos.

Lo que sí hice fue un análisis muy profundo de los sucesos previos y posteriores a la muerte de mi abuela. Llegué a la conclusión de que ese día fue un punto de inflexión para Maricel. Como digno hermano, tengo el mismo derecho que ella a razonar de manera poco comprensible y a escribir mi porcentaje de verdad en esta historia. Después de todo, mi blog reza "recuerdos elaborados según la oportunidad, el mérito y la conveniencia".

Creo que la princesa fue bastante considerada con nuestra abuela al esperar hasta su muerte para dejar claramente en evidencia su postura hacia mí. En el fondo, creo que fue lo mejor; le evitó un profundo dolor a una mujer de muchos años, que ya llevaba varios disgustos en su haber. Quince días más tarde vino la muy afamada frase:

- Tenés que reconocerme que vos y yo no poseemos la misma calidad de hijos de nuestros padres. Por ejemplo: ¿Dónde estabas vos cuando, en el '89, se estaba muriendo el abuelo José? - a fin, solamente, de justificar su caprichosa y arbitraria manera de dividir o de puntuar la "calidad de hijo".

Meses después vendrían una serie de sucesos dignos de una película de humor negro, que no me detendré a enumerar hoy simplemente por una cuestión de tiempo y ganas - pero no va a faltar oportunidad -. Hay que mantener atrapado al lector y un buen recurso parece ser hacerse el misterioso y apelar a esa cuota de inaguantable curiosidad que todos tenemos.

¿Qué más dejé en el tintero? ¡Ah!

Conocí al nuevo nieto, Pablo. Un tipo que aparenta una claridad mental extraordinaria y que se bancó todo el proceso de duda con respecto a su identidad sin siquiera compartirlo con un amigo. Perdonen la licencia, pero no es lo mismo señalar "el coraje" de una persona, que decir que tiene "unas pelotas terribles". Yo no hubiera podido aguantar todo ese proceso solo. Por eso tuve como compinche a Martín casi desde el principio.

También estuve en un juicio y pude escuchar el testimonio de otra hija de desaparecidos, que querella a sus apropiadores. Catalina (como mi nena) tuvo la valentía de contar su vida ante un tribunal e increíblemente, por más que las historias son tan distintas, tenemos muchas aristas en común. Su esposo la definió como "una leona"; creo que no se equivocó. La culpa es el condimento esencial en casi todos nuestros relatos, ¡y cómo afecta a la hora de tomar decisiones...!

De repente me encuentro hoy... ¿cómo se dice? ¡Ah! ¿Militonteando? Naaaah, a mí no me sale escribir así. Decía: de repente me encuentro hoy sintiéndome parte de un grupo de personas con historias similares y con sufrimientos vividos casi idénticos, en donde doy y recibo comprensión y aliento. Ojalá me hubiera dado cuenta antes de que ése era un lugar de pertenencia para mí y que no era exclusivo de mi hermana. Igualmente, no estuve solo todos estos años; tengo la fortuna de estar rodeado de muchas personas que me sostienen ante cualquier situación y que están cerca, a pesar de las distancias.

En definitiva: ando bien. Disfrutando a la familia -que ahora es más grande que antes, con la inclusión de nuevos tíos y primos- trabajando, estudiando y participando más en Abuelas. Se viene Octubre, un mes con una fecha fulera. Seguramente habrá más para leer que ahora, tenga paciencia.

Es todo desde acá.

Pd. ¡Tía Edith, ya tengo cámara! ¡A ver cuándo charlamos por Skype!

13 de agosto de 2012

Nietos

video


No vale reírse de la cara de salame que tiene el maldito bastardo en los primeros segundos del video.

11 de agosto de 2012

Casi

Casi se me escapa, como si nada, como si fuera un día absolutamente normal, común y corriente. Manejando solo en el auto, de regreso a casa, se me cruzó por la cabeza: hoy sería el cumpleaños de mi papá.

No se desde dónde apareció su imagen. La misma. La única. Esa que mi cerebro no termina de procesar, ni siquiera cuando lo tiene que soñar. Es muy triste soñar con tu padre y que el subconsciente sólo pueda recrear su rostro como una fotografía; no creo que eso sea normal en los demás hijos de desaparecidos. Y yo con unas terribles ansias de ser un poco más "normal".

Es difícil escribir acerca de mi viejo, no sólo por lo obvio -que no llegué a conocerlo-, sino también porque pretendo escribir como si él pudiera leerme. Imaginar un cumpleaños en familia es un cliché simplista. No pienso caer en la tentación.

Es todo un drama, esto. Si me olvidaba de su cumple, mañana iba a sentir una terrible e inmensa culpa. Un acto injustificable. ¿Alguna vez el lector olvidó el cumpleaños de su padre? De todas maneras no me siento muy bien, aunque lo haya recordado. Junto con su imagen me inundó una gran tristeza y hace varios minutos que suspiro frente a un monitor. ¡Para colmo, llego tarde con el post que debería haber escrito en su honor! ¡Qué buen hijo!

10 de Agosto. ¿Sabían que en esa fecha también se celebra el día de la creación de la Fuerza Aérea? Irónico, ¿no? La misma Fuerza que se encargó de quitármelos.

¡Feliz cumpleaños, viejo! Me hubiera gustado poder darte un interminable abrazo, hoy (o mejor dicho, ayer). Te necesito mucho y no dejás de hacerme falta. Cada día.

6 de agosto de 2012

Herencia moishe

El maldito bastardo: -¿Querés que te llame yo?

Prima cantante: -No, tengo llamadas gratis.

El maldito bastardo: -Ah, yo también. Por eso te decía.

Prima cantante: -¿Vamos a debatir a quién le sale más gratis? ¡Es muuuuy judío, eso!



"La sangre no es agua", me dijo la Baba hace muy pocos días...

Para María

María hace un comentario en el post de La Baba y lo termina con una tanda de preguntas. Me pareció mas "correcto" (tuve que borrar "apropiado", puede sonar a humor negro ) responder en un post aparte.

Los apropiados, ¿siguieron siendo víctimas en su adultez hasta que fueron restituidos o hasta que fueron devueltas sus identidades? ¿O hasta que el apropiado se sintió bien con su familia biológica? ¿Hasta cuándo sigue perpetuándose ese delito?

Habría que hacer algunas consideraciones para esbozar una respuesta. La restitución de la identidad, en mi caso, se dio en el momento en que tuve mi verdadero y definitivo nombre. Eso fue el 21 de Septiembre del 2004. El 27 de Abril del 2000 fue cuando me enteré de que cabía la posibilidad de que fuese hijo de desaparecidos y el 2 de Junio de ese mismo año tuve la confirmación.

Fui consciente del delito que se cometió hacia mi persona desde ese viernes 2 de Junio, cuando un análisis de ADN lo determinó. En el 2004 se reparó la cuestión de mi identidad, no las consecuencias cotidianas del daño. Que te devuelvan tu nombre es solo una ínfima parte del asunto. Yo perdí mucho tiempo "del otro lado", viviendo una mentira (la que mi vida resultó ser). Me perdí de conocer a mi abuelo José, de disfrutar más a Argentina, de aprender a querer a mi Baba y de convivir con una hermana macanuda que, en algunos pasajes de nuestra historia, pintaba como toda una heroína y un ejemplo a seguir.

Te cuento algo: cambio todo mi nombre, incluso el Guillermo, por poder tener recuerdos desde mi infancia de todos los que te nombré en el párrafo anterior. Sé que no es válido como moneda de cambio, pero el nombre, al lado de lo señalado anteriormente, pasa a ser una minucia.

Creo que las consecuencias de ese delito no concluyen jamás. Es un gran aliciente sentirte parte de tu familia, pero los años perdidos no regresan. Lo vivido por ellos, por más que te lo cuenten pormenorizado, no pasa a ser una vivencia propia. Para mí, el Abuelo José es una figura tan ausente y lejana como lo son mis padres. No puedo hacer que dejen de ser una foto perpetuamente inmóvil.

27 de julio de 2012

Cecilia

Hoy me encontré pensando en parte de esa familia que no debió ser y que fue. Me refiero a quienes creí mi familia durante más de veinte años. Creo que desde que falleció Godofredo (era su verdadero nombre, no está "ficcionado", como cuando cierta escritora me pone "Gustavo"), algo en la relación con ellos se rompió definitivamente.

Tengo ganas de extrañar a quien consideré mi prima durante tanto tiempo; quien hizo las veces de hermanita menor. Me jode no necesitarla. Me molesta terriblemente sentirla tan lejana.

Considero que estas cosas son efectos colaterales que dejó la dictadura en mí. En realidad, yo no tendría que estar sintiendo bronca por no extrañar a alguien a quien quise mucho; yo no debería siquiera haberla conocido. Yo tendría que tener mis recuerdos inundados con las risas de mis verdaderos primos, sus llantos y un montón de travesuras y juegos. Sin embargo, mi infancia la tiene presente a ella.

Ceci ya es una tipa grande. Formó familia y yo estoy ausente de su vida. Ella de la mía.

Es una cagada.

24 de julio de 2012

La baba

El día que falleció mi abuela Argentina sentí, además de tristeza, bronca. Ese enojo era contra mucha gente; también estaba enojado conmigo mismo. Creo, aun hoy, que no tuvimos tiempo de disfrutarnos como nos merecíamos. Durante veintiún años, por decisión de quienes me robaron y tiempo después, por mi elección de no ver a nadie de mi familia, cuando detuvieron a mi apropiadora.

No recuerdo si fue ese mismo día - el del velatorio, o luego - que me prometí hacer el intento de conocer en profundidad a mi otra abuela, Rosa, para que no me volviera a pasar lo mismo.
Rosa. Rosita. Site. Baba. Yo le digo "baba", como le decía Maricel cuando era chiquita, aunque creo que "abuela", en yiddish, se dice "bobe".

Entre nosotros las cosas siempre costaron más. Ella tiene un carácter especial y fuerte. Dicen los que nos conocen que somos igual de jodidos. Yo creo que desborda una ternura infinita, cuando quiere; lo sé porque he sido testigo de ello. Cuando ve a mis hijos, sus bisnietos, es una persona diferente. Completamente opuesta a lo habitual.

Cuando la pienso no puedo evitar analizar su carácter. Me parece que es una mujer que tuvo que usar una coraza para soportar todo lo vivido. No hay que olvidar que enviudó bastante joven y con una hija adolescente, que tiempo después fue secuestrada y desaparecida, junto a su yerno y un nieto que estaba por nacer. ¿Qué le quedaba a esa mujer? Juntó fuerzas de quién sabe dónde para emprender nuestra búsqueda; búsqueda que no tuvo resultados sino hasta veintiún años después. Encima, el nieto que finalmente encuentra, banca a la persona que lo crió, que viene a usurpar ni más ni menos que el lugar de su propia hija.

Ser una abuela de la Plaza de Mayo no era sencillo durante los 80's o los 90's. Ahora es diferente.

Ayer nos juntamos a comer. Fui con mi esposa y mis hijos. Los malcrió un ratito y charlamos como pocas veces lo hemos hecho. Hablamos de casi todo. Entre los muchos temas, surgió el de la pelea con Maricel. Mi baba siempre intentó, al menos conmigo, ser neutral; no sé si con ella intenta jugar el mismo rol. ¿Cómo desembocamos ahí? Hablando sobre la familia y el karma que nos persigue.

Intentó justificar algunas actitudes de Maricel, como la publicación de su libro, mediante una simple sentencia:
-Ella es una víctima.

Y sí, no lo niego. Ella es una víctima; lo es también mi baba. Lo son mis padres. Lo soy yo y hasta lo son mis hijos. Todos somos víctimas. ¿Qué hacer con eso? ¿Quién es más víctima que el resto? ¿Quién tiene la potestad del dolor y por ende la impunidad para con el resto?

Entre nosotros somos pares, no hay alguien con más o menos dolor. Eso no puede ser el punto de partida ni el de llegada. ¡No puede ser una justificación!

En el fondo la entiendo, a mi baba. Es difícil ser neutral y también es complicado tomar partido. Seguro, y es absolutamente comprensible, pesan más los años vividos con Maricel que los que se la pasó buscándome e incluso que los últimos doce, desde que nos conocemos. No la juzgo, intento entenderla y quererla así como es. Ella dice que no puede ni quiere cambiar, a esta altura, a días de cumplir sus noventa y tres años, y está bien. Mientras tanto, yo trato de disfrutarla y conocerla cada vez más: es la única abuela que me queda, no es fácil.

29 de junio de 2012

Aviso

El maldito bastardo no se ofende si le publicitan el blog. Un poco más de visitantes y curiosos no vienen nada mal. Da igual si la propaganda es por una red social o de boca en boca. No soy exigente.

28 de junio de 2012

En TU día

Un día como hoy, pero hace ya 35 años, nacía la princesa. Primera en la linea de sucesión y luego (durante mas de 20 años) hija única de nuestros abuelos.

Desde el año 2000, MI hermana. (O yo soy SU hermano?)

Después de mucho tiempo me animé a escribirle un mail saludándola. No tengo idea si tiene mi dirección de mail bloqueada o sencillamente me ignora de manera categórica. La única certeza que tengo es que es fanática de las google's alerts y de ella misma. Es por eso que supongo que tiene configurada una alerta con su identidad virtual: princesa montonera.

Asi que de una u otra manera el saludo virtual le va a llegar. Con que fin? Incierto. Que esperanzas tengo? Ninguna. Espero una respuesta? Tal vez.

En fin... respiro profundamente, como cuando uno va a meter la cabeza bajo el agua, y escribo:

Yo se que nuestra relación no es la mas linda del mundo, pero en este tiempo aprendí que no todos los hermanos suelen llevarse bien y que nosotros no tenemos nada de especial para ser una excepción a esa regla. Una vez me escribiste que sos la hermana que me tocó en suerte... Yo también soy el hermano que te tocó por azar. Se que no soy lo que esperabas, vos tampoco colmaste todas mis expectativas. Al fin y al cabo no podemos dejar de ser lo que somos, ya que nuestro vinculo es indisoluble.
Después de meses de incomunicación me animo a escribirte y no en cualquier día. Lo hago en Tu día. Que no te haya saludado en todos los años anteriores no significa que no recuerde que hoy es tu cumpleaños.
Espero que lo hayas pasado muy bien, que hayas recibido muchos llamados y regalos. Te mando un abrazo fuerte. Feliz cumpleaños.

19 de junio de 2012

Uno de los karmas

Como ya habrán leído l@s curios@s, el domingo pasado pegó feo: mas allá de estar insuperablemente feliz por ser padre de mis hijos y de que fue también mi día, me pegó mal. Un malestar gástrico fue el desenlace y también la excusa para poder faltar el lunes a terapia. Sencillamente me iba a destrozar, la licenciada.

Durante el poco tiempo que llevo yendo, varias cosas en mi vida se pusieron de cabeza, o a lo mejor se acomodaron como era debido (y antes las tenía de cabeza). Ya veré, con el tiempo.
Lo cierto es que, dentro de esas fichas que van cayendo, una es mi relación con mi hermana. Relación que no es relación, porque ya no recuerdo bien cuándo fue la última vez que hablamos personalmente.

Ella se casó. El marido es un pibe que me cae muy bien, mejor que el anterior novio (que no es Pedro, je!). Más allá de que - obviamente - tiene que tomar partido por una de las partes en particular, ante esta situación, nunca dejó los modos diplomáticos de lado. Siempre fue muy correcto y ese tacto, a esta altura y con el antecedente del novio anterior, es digno de resaltar.

Releo el anterior párrafo. "Ella se casó." Me resulta inevitable pensar que dentro de no mucho tiempo formará una familia. Supongo que ya no siente la presión de nuestra abuela materna, que rogaba un bisnieto. La imagino con una pancita prominente que crece en la lejanía de un país muy frío. ¿Llegaré a ver esa panza?

Cuando mi esposa quedó embarazada de mi primer hijo, ya llevábamos varios meses sin dirigirnos la palabra con Maricel. No me importó. Derrumbe mi orgullo ladrillo por ladrillo y le escribí un mail dándole la noticia. Aun hoy sostengo que los problemas que se presentan entre nosotros y que no nos permiten relacionarnos "bien" no deberían ser una razón para que no exista el vínculo sobrinos/tía. Ese mail dio, como resultado, tres visitas en lo que Ignacio lleva de vida: una cuando faltaban menos de 24 horas para su nacimiento. Otra a los diez días y una última cuando tenía aproximadamente 8 meses. Nacho cumple 5 años en noviembre.

Lamentablemente, dudo que ella vaya a permitirme conocer algún día a un hijo suyo. Espero equivocarme. Trato de pensar que siempre hay esperanzas, pero por lo poco que la conozco, estoy seguro de que esa criatura va a crecer sin conocer a su tío, ni a sus primos. Es como un karma. Hago todo lo posible porque mis hijos no sufran lo mismo que me tocó vivir a mí, que a mis treinta y tres años sigo conociendo primos y tíos; pero inexorablemente caemos en una repetición cíclica de eventos en las distintas generaciones.

Mi abuelo paterno se distanció con mi tío abuelo. Como resultado, mi mamá tuvo escasa relación con sus primos. Mi hermana y yo... mis hijos con su tía... Cuatro generaciones cruzadas por conflictos familiares.

Espero que nuestros hijos puedan cortar con esa maldición. Dependerá de ellos... o de nosotros, tal vez.

18 de junio de 2012

Echar de menos

Todavía duele. Este año dolió más que antes, tal vez más que nunca.

El dolor era más leve cuando el Día del Padre representaba el festejo de una figura ausente por decisión propia. Así lo sentí hasta los veinte años. Allá, lejos en el tiempo, el Día del Padre no tenía mucha relevancia ante un tipo que nunca cumplió su rol y que, paradójicamente y como me enteraría tiempo después, para eso me había raptado: para representar ese personaje. Hoy, como hace doce años ya, el Día del Padre está cargado con más ausencia aun; una ausencia diferente. Ausencia por muerte. Alguien lo mató. Si no está aquí, a mi lado, es porque alguien lo decidió así.

Yo, a mi papá, siento que lo extraño. No sabía si esa expresión era correcta, así que hoy busqué en el diccionario la palabra "extrañar":

Echar de menos a alguien o algo, sentir su falta.

Y sí, lo echo de menos. Siento su falta. Por más que sigo sin saber si llegamos a conocernos, por más que no tengo ni un sólo recuerdo suyo, yo siento su falta.

¿Será tal vez porque creo que este papá, el verdadero, José Manuel, podría haber sido un millón de veces mejor padre que el impostor? ¿Será porque en mi cabeza lo construí casi perfecto, con sólo algunas fotos y con recuerdos prestados? ¿O será simplemente porque vivo lo mismo que un niño pequeño, que mira a su padre como un superhéroe capaz de todo?

Es todo tan nuevo, en estos últimos doce años. Yo no recuerdo haber sentido que mi apropiador fuera como un superhéroe.

Ayer le hablé - a mi papá -, como hago desde hace un tiempo. Esperé inútilmente una respuesta, una señal, un sonido, una imagen. Le hablé en voz alta. Con la voz entrecortada le deseé feliz día y me quedé en silencio, con el llanto atorado en la garganta, esperando su "feliz día para vos también, hijo."

13 de junio de 2012

Coincidencias

Con Maricel tenemos muy pocas cosas en común. De esas pocas cosas, una es nuestro repudio al mantecol.

12 de junio de 2012

Terapia II

Hace unos días fui a terapia decidido a hablar de algo actual, común, más banal. A veces necesito sentirme normal. Suele pesar mucho la marca en la frente de la cruz de los miércoles de ceniza, al mejor estilo de los hijos del Coronel Aureliano Buendia.

Entro a la habitación y saludo en la mejilla a Cristina. Dejó de gustarme la formalidad de darnos la mano.
Tomo asiento. Se sienta ella y me pregunta:

- ¿Cómo estuvo tu semana?

Le digo:

- Bien. El sábado conocí a tres primos de mi papá.

Y hasta ahí llegó mi intento. Menos de dos minutos. Soy un flojito. Estoy atrapado en los '70.

11 de junio de 2012

Update

Lo sé. Mea culpa. Hace semanas que no escribo. Podrá el lector perdonar?

¡Han pasado tantas cosas en la vida bastarda de quien les escribe...!

El 19 de Mayo me pasó algo fuera de lo común. Para el resto de los mortales puede ser tan normal que ni siquiera lo noten; para mi fue extraordinario. ¿Ustedes recuerdan la fecha exacta en la que conocieron a un primo/a? Yo si. La conocí con una demora de no menos de veintisiete años. Es la primera Roisinblit mujer que puedo conocer (sin contar a mi mamá, claro). Cantante, ella. Me acompaña con su piano y su voz cada vez que viajo en auto. Me regaló su primer CD, ¡y autografiado! ¿Seré un primo cholulo?

Una vez ampliada la rama materna de la familia, llegó el turno de la otra rama. ¡Tres primos de mi papá al mismo tiempo! (Los primos hermanos de mi padre, ¿son mis primos segundos o mis tíos lejanos?) Asado, anécdotas, doce nuevas fotos viejas (entre ellas, una inédita de la princesa) y muchos flashes condimentaron el sábado 02 de Junio. Tres parientes que no sólo son ellos, ya que cada uno tiene su familia conformada. La familia se vuelve numerosa para este bastardo y yo exploto de orgullo y alegría de poder disfrutarlos.

En ambos casos, trato de memorizar nombres y de ubicarlos en el extenso árbol genealógico que me supiera entregar el Archivo Bibliográfico de Abuelas. Intento recordar cada una de las anécdotas y de los detalles. Dos de esos primos de mi viejo fueron "borrados" de repente de las entrevistas del Archivo.

Por esos años, mi hermana trabajaba en ese proyecto. Parece que Nachi y Edith no fueron muy "correctos" en las memorias y no era "bien visto" que el maldito bastardo supiera algunas cosas.

Borrar los relatos me hace ruido; suena a borrar gente. Borrar gente me remite a que desaparezcan, una constante en mi vida. Gente que desaparece, esta vez no por culpa del terrorismo de la dictadura cívico-militar, sino algo más ruin: por obra de Maricel.

Nachi, en la previa al almuerzo, conversó algunas cosas conmigo. Me aclaró que es un tipo muy franco (parece ser una cualidad familiar) y directo. Un hombre que no suele callar verdades. Me contó que tenía diferencias con mi papá, pero respecto a los modos, las formas. No me importa que sea frontal: necesito datos. No hago miramientos sobre la diplomacia con que se pronuncian las memorias.

En la mitad de la charla me dice: - Te reís igual que tu papá. - y con eso, me regaló la risa de mi viejo. A partir de ese momento, cada vez que me río, oigo a mi papá reírse. Lo cual no es poco para mí. Tengo un nuevo tesoro. Algo tan básico para los demás, para mí puede ser más valioso que el metal más precioso.

- ¡Sos cursi! - Me dijo la prima cantante hoy. Y si. No es algo nuevo, ya lo sabía.

Tratemos de salir de ese momento dulzón que empalaga.

Un 02 de Junio, pero de hace doce años, era viernes. Llamé a Maricel a su casa para preguntarle si sabía algo de la prueba de ADN que me hice en APM. Era de noche, pero no recuerdo la hora. Llamé a escondidas y hablaba muy bajito. Le pregunté timidamente:

- ¿sabés algo?
-¡Sí! ¡Sos mi hermano! - me contestó

Todavía no termino de precisar dentro de qué paquete va ese recuerdo: si en los buenos o en los otros. Ahora no importa mucho. Total, ya tengo algo con que exorcizarlo: ¡parientes nuevos!



17 de mayo de 2012

Catalina

Ella es tu sobrina. Nació el 07 de Junio del 2010. Yo tenía miedo de que naciera bajo el signo de cáncer, como vos. Nacho tiene mi signo, ¡lo único que faltaba era que la nena salga con tu carácter! Un poco bizarro, hubiera sido. ¿Sería como un karma?

Ella es mi mayor debilidad, me puede, tiene una mirada que desborda ternura. Sus besos derriten a cualquiera y sus caricias son tan suaves que te podés dormir abrazado a ella sin darte cuenta.

Es una payasa, aprende más rápido las monerías que las palabras. Le cuesta dejar el chupete y es gran admiradora de su hermano, al cual copia en todo lo que puede.

Posee una gran sensibilidad. Siempre está sonriendo.
Le gusta la música: canta y baila. Tiene muchos osos de peluche, pero sólo duerme con un perro rosado desde que la pasamos a su cuna.

A veces toma mate con nosotros. Come como lima nueva.

Es muy coqueta, a veces usa una cartera. No le gusta que la peinen, pero cuando lo hacemos se mira en el espejo y un rato después sale a mostrar su look a quien quiera verla.

Toca todo lo que está a su alcance y también se lo lleva a la boca. Le gusta hablar por teléfono.
Ama a sus mascotas, no puede dormir tapada, odia a los médicos, adora al ratón Mickey.
A veces se pone a monologar y no se le entiende nada. Sus lágrimas son mi peor tortura.

Te la presento. Ya sé que en tu libro fingís que no te importa nada de ella, pero yo no te creo. No existe tía que pueda resistirse a una sobrina así.

Ella no sabe que tiene una tía que se llama Maricel, que vive la mayor parte del año muy lejos y que está enemistada con su papá. No va a pedir explicaciones; al menos no por ahora.

¿Te la vas a perder?

16 de mayo de 2012

12 de Noviembre





En algún momento voy a escribir acerca del día previo a este recuerdo. Hoy no; más adelante. Sólo recuerden que aquí falta una parte que merece ser contada.

Lunes 12 de Noviembre de 2007, apenas pasadas las 0:00 hs. Acostados en nuestra cama, Cintia me avisa que está teniendo contracciones. Trato de recordar todo lo que nos enseñaron en el curso de pre-parto y de serenarme y tranquilizarla. Tomo nota de la frecuencia de las mismas: en principio son cada quince o doce minutos, luego diez. Después cada siete minutos y cuando empiezan a suceder en lapsos de cinco minutos le propongo que se vaya vistiendo, que tenemos que ir a la clínica.

Llamamos un remís; ya eran pasadas las 03:00 de la madrugada. Recuerdo que las luces anaranjadas de la avenida principal - que nunca me gustaron - iluminaban por segundos el prominente vientre de mi esposa. A cada rato le preguntaba cómo se sentía. (No es fácil ese momento para una mujer; tampoco para un hombre. No es mucho lo que se puede hacer por aliviar los dolores del parto. Yo tenía mucho miedo. Muchísimo.)

Llegamos a la clínica, a Urgencias. La ginecóloga no estaba muy convencida de internarnos, pero Nacho nos ayudó: generó una gran contracción justo cuando la médica tenía su mano en el abdomen de mi mujer. El reloj iba a dar las 04:00hs y me mandaron a iniciar los trámites de internación.

Las horas fueron pasando lentamente, a la espera de alcanzar la bendita dilatación óptima. Cerca de las 08:00 nos avisaron que para ayudar al trabajo de parto era menester romper bolsa. Hasta aquí, Cintia soportaba estoicamente cada uno de los dolores, con suma tranquilidad, como si conociera desde siempre cómo actuar en esta situación. ¿Yo? Ya no sabía de qué manera ocultar mis nervios.

Una partera fue la cruel villana que realizó el trabajo sucio de romper bolsa. Contuve mis ganas de echar a patadas a esa mujer que hacía sufrir a mi esposa. Desde ese momento los dolores se volvieron más fuertes; la agotaban. Después de cada contracción, quedaba al borde del desmayo.

A las doce y pico la vinieron a buscar para llevarla a quirófano. La acompañé hasta donde me permitieron y después me quedé solo en un pasillo. Detrás de la puerta se iba mi esposa con mi hijo a punto de nacer y yo de este lado, solo, sin ellos... Sin poder hacer nada.

La tristeza me invadió. Nunca había estado en un parto. Las películas muestran que en ese corredor te encontrás con tu familia, que te viene a apoyar en la eterna espera; yo estaba solo. Mis padres desaparecidos, mi abuela fallecida. Estaba solo.

Busque en mi bolsillo el teléfono celular y le escribí a mi amigo, "El Colo". Tenía mucho miedo, temía alguna complicación. Estaba cansado de esperar a mi hijo, deseaba que naciera lo más rápido posible. ¿Y después? ¿Cómo haría para ser un buen padre? ¿Quién sería mi referencia? Aún hoy me
carcome la duda y la necesidad de saber si mi padre, José Manuel, llegó a conocerme. Lo único que tuve fue a un terrible hijo de puta que me robó siendo un bebé de días.

El Colo me llamó. Me habló con la particular calma con la que te habla alguien cuando le pone el corazón a cada palabra. Me fue tranquilizando y me dijo:

- No te preocupes más. Nacho te va a enseñar a ser su papá y vas a ser un buen padre. Lo sé, porque tenés miedo de equivocarte. Tranquilo, que tu esposa te necesita. Yo estoy yendo para allá. No estás solo.

En ese momento deseé que El Colo fuera mi papá. No por despreciar al mío, sino porque deseaba que mi verdadero padre me hablara así. Tal vez él, José Manuel, me hubiera dado mejores palabras. Tal vez hubiera limpiado mis lágrimas. Lo cierto es que en ese momento no lo tuve, porque no se lo permitieron. Alguien lo había decidido así veintiocho años atrás.

Me limpié la cara con la ropa y me obligué a calmarme.

Se abre la puerta y me llama una enfermera. Entro a una pequeña sala. Ella indica que me vista con ropa de quirófano. El Maldito Bastardo es grandote como un oso y tiene sobrepeso. Difícil tarea, la de vestirse con una ropa que es tres talles más chica cuando detrás de unas paredes se encuentra tu mujer a punto de dar a luz a tu hijo. El mayor problema era el pantalón; desistí (menos mal que no me había desnudado; sino hubiera entrado a quirófano con el culo al aire). Caminando como un pingüino imperial me acerque a Cin. Se la veía agotada. El bebé ya había coronado, el momento estaba próximo.

Ayudé en todo lo que me pidieron. Ella tomó fuerte mi mano. Pujó una vez, dos veces. A la tercera nació Ignacio. 13:27hs. El médico lo puso en el pecho de su mamá. Lloré de emoción, de alivio. Lloré de felicidad. Lloré como un niño.

-Es tu hijo, me dijo el médico.

Sólo pude tocarle su minúscula nariz con la yema de mi dedo índice derecho. No me animé a más. ¡Se veía tan frágil! ¡Tan indefenso!

Lo tuve en mis brazos por primera vez al día siguiente. No me pregunten por qué, aún hoy no lo sé.
Su pequeña mano tomando mi dedo meñique, con los ojitos cerrados. Eso recuerdo de la vez que alcé a mi hijo y hoy, a casi cinco años de aquel momento, todavía me emociono al punto de las lágrimas cuando se me viene a la memoria ese instante.